Una catación puede perder valor si las muestras se confunden o si no queda claro cómo se prepararon. Organizar la mesa antes de empezar permite concentrarse en aromas y sabores, y después relacionar cada nota con el café correcto. No necesitas una instalación compleja para comenzar, pero sí un sistema sencillo de identificación.
Codifica antes de preparar
Asigna una letra o número a cada café y guarda en una hoja aparte la correspondencia con el nombre y el lote. Marca recipientes y formularios con el mismo código. Si quieres probar sin conocer el origen, pide a otra persona que prepare la clave y la revele al final.
Mantén la preparación comparable
Usa recipientes similares y registra la cantidad de café, agua, molienda y procedimiento para cada muestra. Si una preparación se hizo de otra manera, anótalo de inmediato. De lo contrario, podrías atribuir una diferencia de extracción al café mismo.
Deja espacio para las notas
Organiza una ficha por muestra con campos para aroma, dulzor, acidez, cuerpo y final. También puedes dejar un espacio para dudas o sensaciones difíciles de describir. Anota primero tus impresiones y vuelve a probar cuando la bebida baje de temperatura, sin forzar descriptores que no percibes.
Cierra la sesión con la clave
Relaciona tus notas con los cafés y revisa si hay observaciones que quieras confirmar en otra sesión. Conserva las fichas junto con la receta usada. Un registro claro ayuda a comparar lotes y a comunicar hallazgos al equipo sin depender de la memoria.
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