Imagen del Curso de Catación de ICHCA

Dos cafés, una mesa: un ejercicio de catación para comparar con criterio

Comparar dos cafés puede ser más útil que intentar describir uno solo con una larga lista de aromas. Al probarlos lado a lado, las diferencias de acidez, dulzor, cuerpo y final se vuelven más fáciles de observar. Este ejercicio sirve tanto para estudiar como para conversar sobre una compra de café sin quedarse en «me gusta» o «no me gusta».

Prepara una comparación justa

Usa dos cafés distintos, identificados como A y B. Prepara cada muestra con la misma cantidad de café, el mismo volumen de agua, una molienda comparable y recipientes iguales. Si no tienes equipo de catación, puedes prepararlos con el mismo método de filtrado. Lo importante es no atribuir al café diferencias que vienen de recetas distintas.

Prueba en más de un momento

Huele las muestras antes de beber y toma una pequeña porción de cada una. Después vuelve a probar cuando hayan bajado un poco de temperatura. Algunas características se perciben con mayor claridad al enfriarse. Bebe agua entre muestras si lo necesitas y evita empezar con alimentos de sabor intenso.

Escribe diferencias, no adivinanzas

Organiza tus notas en cuatro preguntas: ¿cuál se siente más ácido?, ¿cuál parece más dulce?, ¿cuál tiene mayor cuerpo?, ¿cómo termina cada taza? Puedes escribir «A tiene un final más seco que B» sin forzar referencias a frutas o flores. Si pruebas con otras personas, compara las observaciones antes de revelar cuál café es cuál.

Repite para aprender

Un solo intento no define la calidad de un café. Repite la comparación otro día y observa si mantienes tus conclusiones. Con práctica, tu vocabulario sensorial gana precisión y tus decisiones se apoyan más en lo que percibes que en la etiqueta del paquete.

Si quieres aprender a montar una mesa de evaluación y practicar análisis sensorial acompañado, conoce el Curso de Catación de ICHCA.

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