Imagen del Curso de Catación de ICHCA

Catación sin etiquetas: un ejercicio para separar expectativas de percepción

Saber el origen, el precio o la descripción de un café puede influir en lo que esperamos encontrar en la taza. Una sesión con muestras codificadas ayuda a prestar atención primero a la bebida. No elimina todos los sesgos, pero ofrece una forma práctica de contrastar tus impresiones iniciales con la información del producto.

Prepara dos o tres muestras

Pide a otra persona que identifique los cafés con códigos que tú no puedas asociar con sus envases. Utiliza el mismo procedimiento de preparación, recipientes iguales y cantidades comparables. La persona encargada debe guardar una clave para revelar las muestras al final.

Escribe antes de conversar

Prueba cada café a una temperatura cómoda y anota dulzor, acidez, cuerpo y final. Vuelve a probar cuando se enfríen un poco. Describe lo que realmente percibes, aunque no coincida con las notas impresas en el paquete. Si participan varias personas, eviten compartir opiniones hasta que todas hayan escrito.

Revela la información después

Una vez terminada la evaluación, revisa cuál era cada muestra y compara tus notas con sus descripciones. Pregúntate qué diferencias identificaste sin saber el origen o el precio y cuáles no pudiste distinguir. No conviertas el ejercicio en un examen: sirve para entrenar observación y vocabulario.

Repite en otra sesión

Conserva la preparación y vuelve a probar los mismos cafés en diferente orden otro día. Si tu preferencia cambia, considera también la extracción, la temperatura y el contexto. La consistencia de tus observaciones se aprende con repeticiones, no con una sola mesa.

Para aprender metodología y análisis sensorial con práctica guiada, revisa el Curso de Catación de ICHCA.

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