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Misma dosis, distinto rendimiento: una prueba para entender tu espresso

La cantidad de bebida que obtienes de una dosis de café cambia la experiencia del espresso. En lugar de buscar un número «correcto» para cualquier grano, puedes comparar dos rendimientos con el café de tu barra. La clave es registrar lo que hiciste y probar las dos tazas antes de elegir una referencia.

Fija las condiciones iniciales

Utiliza el mismo café, la misma dosis y un procedimiento consistente para preparar el portafiltro. Define dos cantidades de bebida obtenida que quieras comparar. Mantén el ajuste del molino durante esta primera prueba si el equipo lo permite, y anota el tiempo de cada extracción como resultado observado.

Prepara y registra

Pesa cada bebida y escribe cómo fluyó la extracción. Si una dosis o preparación salió diferente de lo previsto, repítela antes de atribuir el sabor al rendimiento. Evita tomar decisiones solo por el tiempo: la taza también importa.

Prueba lado a lado

Cuando estén a temperatura cómoda, compara intensidad percibida, dulzor, acidez, amargor, cuerpo y final. Un rendimiento mayor puede cambiar más de una de estas sensaciones al mismo tiempo; describe lo que encuentres en tu café sin convertirlo en una regla universal.

Elige una referencia repetible

Prepara de nuevo la opción preferida y comprueba si puedes obtener una bebida parecida. Si piensas ajustar también la molienda, hazlo como una prueba posterior y registra el cambio. Así sabrás qué decisión llevó a la receta que el equipo servirá.

Para practicar calibración y evaluación del espresso con orientación, conoce el Curso de Barista Profesional de ICHCA.

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