Si cada espresso comienza con una cantidad diferente de café, comparar resultados se vuelve difícil. Medir la dosis no es una regla para quitarle creatividad a la preparación: es una forma de saber qué cambió en la taza.
Establece una referencia
Elige una dosis adecuada para tu canastillo y anótala junto con el café que estás usando. Mantenerla estable te permite observar con más claridad el efecto de la molienda y de tu rutina de preparación.
Prepara y prueba
Distribuye el café de forma consistente, prepara el espresso y evalúa el sabor. Si el resultado no te convence, evita modificar dosis y molienda a la vez: cambia una variable y vuelve a probar.
Registra los ajustes
Escribe la dosis, lo que modificaste y cómo cambió la bebida. Este hábito te ayudará a repetir una preparación que disfrutaste y a comunicarla a otras personas detrás de la barra.
El Taller de Barista Inicial de ICHCA incluye extracción de espresso y calibración del molino mediante práctica presencial. Consulta la ficha del taller para conocer su programa actual.