Una bebida bien lograda es valiosa; poder repetirla durante el servicio es una habilidad distinta. La consistencia se construye con una rutina clara, atención a los cambios y cuidado del equipo.
Define una preparación de referencia
Registra la dosis, la molienda y los pasos que utilizas para preparar espresso. Compartir una misma referencia facilita que otras personas de la barra entiendan qué resultado se busca.
Prueba y observa
El café puede comportarse de forma diferente a lo largo de la jornada. En lugar de ajustar el molino por costumbre, prueba la bebida y cambia lo necesario de manera controlada.
Cuida el flujo de trabajo
Un espacio limpio y organizado ayuda a seguir la rutina incluso cuando hay varios pedidos. Asegúrate de que la limpieza del equipo y la comunicación con el equipo sean parte del trabajo, no tareas para después.
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